Hoy hemos dejado el hotel de Tor Vergatta para visitar dos ciudades con historia: Siena y Pisa. El camino no solo ha sido largo, si no un gran camino donde hemos descubierto la afición radiofónica de nuestros queridos profesores, donde la actuación estrella era “Nuevos Cómicos”. Nuestra “alegría” duró más de la cuenta por un atasco monumental.
Subimos a una pequeña colina. Allí nos paramos en un W.C., donde para disfrutar de tan “magnífico” servicio, había que pagar 50 céntimos de euro. Una vez libre de líquidos en la vejiga, nos dispusimos a bajar a la ciudad en sí. Las calles de las ciudad, donde sólo cabían un par de ratones, daban una sensación de hospitalidad “acojonante, ¿no?”. Callejeando un poco, llegamos al centro de Siena, al ayuntamiento, a la plaza más “útil” que hemos visto hasta ahora. Esta plaza era ideal por el simple motivo de que te podías tumbar a tomar el sol. La piazza del campo es por eso, uno de los sitios más interesantes para nuestrodescanso aumento de cultura. En el restaurante donde comimos la gran mayoría, los anfitriones eran aficionados al fútbol y por supuesto reconocieron el escudo del Betis y del Cádiz. Por supuesto dejamos nuestra firma en el libro de visitas que había en la entrada, donde tras nuestro paso, aparecieron “de la nada” unos melancólicos mensajes de lo mucho que recordaríamos este viaje. Tras la pausa para comer, nos dirigimos a la catedral de Siena, donde predominaba los tres tipos de mármol. Una belleza digna de admirar. Una vez terminada nuesta visita por Siena, tocaba un largo viaje hasta Pisa.
La tarde-noche en Pisa fue un visto y no visto. En unas 3 horas, visitamos la ciudad, nos echamos fotos e incluso cenamos. Creo que hablo en boca de la mayoría de las personas que han asistido al viaje, puedo garantizar que esperábamos mucho mucho mucho más. Es verdad que llegamos tarde, pero la zona de la torre estaba completamente vacía, solo algunos mercantes vendiendo, entre muchas cosas, gafas de imitación, hacían un gran vacío en la zona.
Por fin llegamos al hotel en Florencia. Un lujo para los que les guste, como a mí, la aviación, dada la cercanía del aeropuerto. El hotel estaba bastante bien, ya que había Wi-Fi gratuito en la recepción, una XBOX 360 con el FIFA World Cup y una buena habitación con todo lujo de pequeños detalles.
Subimos a una pequeña colina. Allí nos paramos en un W.C., donde para disfrutar de tan “magnífico” servicio, había que pagar 50 céntimos de euro. Una vez libre de líquidos en la vejiga, nos dispusimos a bajar a la ciudad en sí. Las calles de las ciudad, donde sólo cabían un par de ratones, daban una sensación de hospitalidad “acojonante, ¿no?”. Callejeando un poco, llegamos al centro de Siena, al ayuntamiento, a la plaza más “útil” que hemos visto hasta ahora. Esta plaza era ideal por el simple motivo de que te podías tumbar a tomar el sol. La piazza del campo es por eso, uno de los sitios más interesantes para nuestro
La tarde-noche en Pisa fue un visto y no visto. En unas 3 horas, visitamos la ciudad, nos echamos fotos e incluso cenamos. Creo que hablo en boca de la mayoría de las personas que han asistido al viaje, puedo garantizar que esperábamos mucho mucho mucho más. Es verdad que llegamos tarde, pero la zona de la torre estaba completamente vacía, solo algunos mercantes vendiendo, entre muchas cosas, gafas de imitación, hacían un gran vacío en la zona.
Por fin llegamos al hotel en Florencia. Un lujo para los que les guste, como a mí, la aviación, dada la cercanía del aeropuerto. El hotel estaba bastante bien, ya que había Wi-Fi gratuito en la recepción, una XBOX 360 con el FIFA World Cup y una buena habitación con todo lujo de pequeños detalles.
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